El 24 de septiembre del 2013 me puse una meta, que en los próximos 365 días agradecería mis fortunas en al menos 200 de estos días. Al final del año desafortunadamente fracase, teniendo solo un poco mas de la mitad, aun así llegue a la realización de que mi vida había cambiado substancialmente. Encontré que entre mas agradecido estaba por las cosas buenas en mi vida, mas motivos encontraba para agradecer y mas difícil era centrarme en lo que me hace falta.

Al cabo del segundo año he realizado que no agradezco por que soy afortunado, sino soy afortunado porque agradezco, esta practica aunque no todos los días la publico, cada mañana me llena de dicha para iniciar mi día. Mis tres agradecimientos diarios vienen acompañados de tres alientos profundos y cada uno termina en una sonrisa.

No dudo que para algunos esto haga sentido y para otros sea de lo mas absurdo. Aun así te invito a acompañarme en esta practica y al cabo del tiempo notaras una diferencia, querrás pensar que es tu entorno pero en realidad serás tu,

Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas que ves cambian. Wayne Dyer

Hoy agradezco por esta oportunidad de compartir esta practica enriquecedora.

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Deudor rehabilitado, amante de las finanzas, buscador del Zen, investigador de soluciones creativas, MBA.

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